miércoles, 22 de noviembre de 2017

Las Mentiras sobre el colesterol que le han contado








Las seis mentiras sobre el colesterol que le han contado
El campo de la nutrición está lleno de mitos peligrosos para la salud.

Por ejemplo, llevan años y años diciéndonos que las grasas saturadas y el colesterol son veneno cuando, en realidad, no existen pruebas de que sean tan malos para la salud como pretenden hacernos creer.

Estos son los seis mayores mitos, mentiras y prejuicios sobre las grasas saturadas y el colesterol.
Mentira nº 1: Una dieta pobre en grasas (lípidos) y rica en cereales es ideal para el ser humano
En los años 60 y 70, científicos de alto nivel creyeron haber identificado a las grandes culpables de las enfermedades del corazón: las grasas saturadas, que aumentan el nivel del colesterol “malo” en la sangre. Esta idea fue la piedra angular de una dieta pobre en lípidos (es decir, en grasas) y rica en cereales.

Por culpa de malos estudios científicos y decisiones políticas desafortunadas, en 1977 se recomendó esta dieta a los norteamericanos y posteriormente todos los países occidentales siguieron el ejemplo de Estados Unidos. Todos los ciudadanos de los países industrializados, enfermos o no, se convencieron de que tenían que aumentar su consumo de cereales integrales y disminuir el de grasas, sobre todo grasas animales (mantequilla, nata, huevos, manteca de cerdo, carne grasa…). (1)

Fue el mayor experimento a gran escala jamás realizado sobre alimentación, tuvo unos resultados, cómo decirlo… absolutamente desastrosos. Y lo peor es que no han dejado de empeorar. Los niveles de obesidad, diabetes y enfermedades del corazón baten cada año un nuevo récord.

Esta pandemia comenzó prácticamente desde el mismo momento en el que las autoridades sanitarias de todos los países empezaron a recomendar a la población que disminuyese el consumo de lípidos y aumentase el de cereales integrales.

No todo era mentira en estas recomendaciones. De hecho, es mejor consumir cereales integrales que cereales refinados (harina blanca), de igual modo que son perjudiciales para la salud los fritos y las grasas vegetales cocinadas a altas temperaturas, ya que éstas desnaturalizan su estructura química, volviéndolas tóxicas.

Sin embargo, la forma de poner en práctica estas recomendaciones a gran escala fue un auténtico desastre. La gente empezó a sustituir los productos sanos y ricos en grasas buenas (huevos, pescado graso, vísceras, mantequilla, carne de animales criados a la manera tradicional…) por productos light, azucarados y alimentos industriales transformados.

Muchas personas creían estar comiendo de manera saludable, dado que no incluían grasas, pero precisamente no tomarlas les hacía estar siempre hambrientos, lo cual implicó que aumentase de manera considerable el picar entre horas.

Los supermercados y estaciones de servicio se transformaron en centros de distribución masiva de golosinas, pasteles, galletas, chocolatinas, barritas de cereales de todo tipo, patatas fritas, galletas saladas y bebidas azucaradas que pasaron a ser habituales para una gran parte de la población, cuando no su única manera de alimentarse.

Y en cualquier caso hubo que esperar hasta comienzos del siglo XXI para que la dieta pobre en lípidos y rica en cereales fuera sometida de verdad al estudio científico, mediante uno de los mayores ensayos controlados de la historia de la nutrición, el Women's Health Initiative, con un presupuesto de 625 millones de dólares. (2)

En este estudio se dividió en dos grupos a 48.835 mujeres que estaban en la menopausia. El primer grupo tuvo que limitarse a una dieta pobre en lípidos (con cereales integrales, etc.), mientras que el otro pudo seguir comiendo como siempre.

Al cabo de ocho años, las mujeres que habían seguido la dieta pobre en lípidos sólo pesaban de media 400 gramos menos que las demás, por lo que la reducción de peso fue mínima. Además, no se observó que hubiese disminuido en ellas el riesgo de enfermedad cardiovascular ni el de cáncer. (3) (4) (5) (6)

Otros estudios de gran magnitud confirmaron que seguir una dieta pobre en lípidos no suponía ninguna ventaja para la salud. (7)

Y eso no es todo. Según los estudios científicos, la dieta recomendada por la mayoría de autoridades sanitarias no sólo es inútil, sino que incluso sería perjudicial para la salud. De hecho, en numerosos estudios realizados aumentaron los factores de riesgo cardiovascular y el nivel de triglicéridos, unas grasas cuya función patológica en la génesis de enfermedades del corazón es reconocida unánimemente. (8)

Pero, a pesar de estos penosos resultados, la mayoría de los nutricionistas de todo el mundo siguen recomendando a sus pacientes una dieta pobre en lípidos que les perjudica más de lo que les ayuda.

Mentira nº 2: Los alimentos ricos en colesterol (como los huevos) son malos
Los profesionales de la nutrición han tenido un gran éxito en su demonización de alimentos perfectamente saludables. El peor ejemplo es probablemente el de los huevos, que sin embargo se encuentran entre los mejores alimentos que puede haber.

Piénselo un momento: los nutrientes presentes en un huevo son suficientes por sí solos para transformar una sola célula fecundada en un pollito, con sus huesos, ojos, plumas, pico, sangre y ¡un corazón que late! Y no se trata de un pollito obeso y con problemas cardíacos y las arterias obstruidas, sino que está perfectamente sano y lleno de energía.

Sin embargo, como la yema de huevo contiene mucho colesterol, se pensó que provocaba enfermedades cardiovasculares. Pero los estudios demuestran en realidad que el colesterol alimentario no hace que el nivel total de colesterol en la sangre aumente, y el consumo de huevos jamás se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedad del corazón. (9) (10) (11) (12) (13)

Al revés, los huevos están llenos de vitaminas, minerales, proteínas buenas, antioxidantes y nutrientes importantes para el cerebro (colina) y los ojos. Los mejores nutrientes se encuentran en la yema, pero la clara también es excelente: es la fuente de proteínas más completa que existe. (14) (15) (16)

Contar a la gente que debe evitar la yema de huevo es una de las fábulas más ridículas de la historia de la nutrición.

Mentira nº 3: Siempre viene bien disminuir el nivel de colesterol
El mayor error de la medicina moderna ha sido, probablemente, centrarse en el “colesterol total” y en una de sus fracciones, la conocida como LDL o “colesterol malo” (LDL, del inglés Low Density Lipoproteins, se refiere al colesterol vehiculado en proteínas de baja densidad), como indicadores del riesgo de infarto.

Lo cierto es que la asociación entre niveles altos de colesterol y enfermedades coronarias presenta muchos aspectos contradictorios y a veces poco concluyentes.

Los grandes estudios epidemiológicos de Framinghan, Seven Country Study y MRFIT así lo han confirmado una y otra vez.

Todos los estudios a favor de los medicamentos anticolesterol (Estudio 4S, Seven Country Study y el del CTSU de Oxford) se publicaron antes de 2004 o, dicho de otra manera, antes del escándalo de Vioxx (el antiinflamatorio que debió retirarse a toda prisa del mercado tras causar en todo el mundo unas 30.000 muertes y problemas cardíacos). Unos análisis independientes demostraron que sus resultados habían sido falsificados.

Desde entonces, la industria farmacéutica y la investigación médica están mucho más vigiladas, y ningún estudio ha logrado demostrar la eficacia de los medicamentos contra el colesterol para reducir la mortalidad.

Pero hay tantos intereses financieros en torno a estos medicamentos que las autoridades sanitarias permanecen calladas respecto a este tema. Y muchos médicos siguen recetando a sus pacientes medicamentos contra el colesterol ¡como si no pasara nada!

Ahora bien, el colesterol es una molécula fundamental para la vida. Es el origen de un número incalculable de funciones biológicas. Es imprescindible para el buen funcionamiento de las células de los músculos, neuronas, corazón, cerebro y digestión. Sin ella no se produciría ninguna comunicación entre las células. Y es también responsable de las hormonas sexuales, del estrés, la reproducción y de la tan valiosa vitamina D.

Alterar el metabolismo del colesterol con medicamentos es en realidad jugar a ser aprendiz de brujo, puesto que reducir el colesterol de forma artificial puede resultar peligroso.

Lo vemos en los síndromes de déficit genéticos en donde sus niveles de 0,1 a 1,3 g/l se acompañan de muerte fetal, graves deformaciones en la cara y las extremidades y microcefalias que a menudo resultan mortales antes de los dos años de edad, así como -y sobre todo- problemas inmunitarios. Esta es una de las razones por la que las estatinas implican una serie de complicaciones, sobre todo musculares, neurológicas, psicológicas y sexuales, y están prohibidas en mujeres que pudieran estar embarazadas.

De igual manera, no existe el colesterol bueno o malo; es un mito. Lo que se mide no es el colesterol, sino quién lo transporta: las lipoproteínas de baja densidad o LDL transportan el colesterol desde el hígado, en donde se fabrica, hasta los tejidos que lo necesitan, y las HDL (del inglés High Density Lipoproteins, lipoproteínas de alta intensidad, las consideradas “colesterol bueno”) transportan el colesterol después de que haya sido utilizado por los tejidos hasta el hígado, que es la central de fabricación y reciclaje del colesterol.

Mentira nº 4: Los aceites vegetales son mejores para la salud
Por alguna extraña razón, los aceites vegetales son percibidos de forma general como buenos para la salud. La imagen de una mazorca de maíz, una flor de girasol, germen de trigo o pepitas de uva se asocia en la mente de muchas personas con algo natural, vegetal y, por tanto, bueno.

Sin embargo, hace falta saber que el ser humano comenzó a consumir esta clase de aceites hace muy poco, unos 100 años atrás. Antiguamente la técnica no permitía producirlos para el consumo humano.

El girasol originario de América se utilizaba en los tintes. Hasta finales del siglo XIX no se empezó a cultivar para la elaboración de aceite comestible.

Con respecto al aceite de maíz… ¿alguna vez se ha preguntado usted cuál es el milagro que permite elaborar aceite a partir de maíz? No fue hasta hace muy poco cuando a alguien se le ocurrió intentar hacerlo. Y hay que reconocer que no era nada evidente.

El proceso es el siguiente (y perdone que me extienda sobre un tema tan técnico, pero debemos conocerlo; es una cuestión de cultura general):

Para fabricar aceite de maíz en primer lugar se aplastan los granos a una presión muy alta, lo que filtra un líquido que contiene una grasa. Para extraerla se utiliza un disolvente, el hexano ó 2-metilpentano. A continuación, el disolvente se evapora, se recupera y se vuelve a utilizar. Después de la extracción, el aceite de maíz se refina para eliminar las gomas o mucílagos (de ahí el término de “desgomado”) y sigue un tratamiento alcalino con el fin de eliminar los fosfátidos. Este tratamiento neutraliza los ácidos grasos libres y permite eliminar el color del aceite (blanqueado).

Tras esto se inicia el proceso de hibernación, que consiste en retirar las ceras y triglicéridos con el fin de obtener un aceite transparente. Por último, se procede a la desodorización del aceite por destilación al vapor a 232-260º C a muy baja presión.

Esta es la manera de conseguir el aceite embotellado que se vende en el supermercado. Ahora ya entiende por qué nuestros bisabuelos no habían visto nunca, y menos aún probado, el aceite de maíz. ¡Si ni siquiera se imaginaban que fuese posible elaborar aceite a partir de el maíz!

Sin embargo, el proceso de transformación del aceite vegetal puede continuar en la fábrica. De hecho, este aceite refinado ahora se puede modificar, y eso es lo que ocurre en general cuando se elabora la margarina o cuando entra a formar parte de la composición de galletas, pasteles y alimentos industriales de todo tipo. Los aceites se pueden fraccionar, hidrogenar e interesterificar. (17)

Para el resto de aceites vegetales aparte del maíz se producen estos mismos procesos de transformación (aceite de germen de trigo, semillas de uva, soja, cártamo…). Es necesario saber que ninguno de estos productos existiría sin la industria ni la química.

En cambio, al hombre se le ocurrió ya hace mucho tiempo la idea de prensar olivas, nueces, coco y, por supuesto, utilizar la grasa animal: desde la de foca a la de pato pasando por la de cordero, ternera, cerdo, ballena y pescado de aguas frías. Estas grasas, naturales de verdad, llevan siendo una pieza angular de la alimentación humana desde tiempos inmemoriales. Hasta el aceite de colza se puede obtener por prensado en un sencillo molino tradicional. Y lleva existiendo varios miles de años (probablemente desde el 1500 a.C.).

Falta saber cómo consiguieron esos pequeños “genios” de la nutrición convencer al gran público, en los años 60 y 70, de que debía abandonar estas grasas y optar por aceites vegetales industriales, símbolo de la modernidad y el avance técnico y que supuestamente también resultaban ser los mejores para la salud.

En realidad, se trataba básicamente de que la producción de estos aceites era mucho más barata. Por desgracia, nuestra generación ha vivido rápidamente las consecuencias. El consumo excesivo de ácidos poliinsaturados omega 6, sobre todo cuando su proporción respecto a los omega 3 es inadecuada, favorece el fenómeno inflamatorio. Esto ha aumentado exponencialmente la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares, que en los últimos tiempos se han convertido en una verdadera epidemia.

Ironías del destino, estos aceites vegetales se siguen recomendando para tratar las enfermedades cardiovasculares, mientras numerosos estudios demuestran que en realidad aumentan su riesgo. (18) (19) (20) (21)


Mentira nº 5: Las grasas saturadas y las llamadas grasas trans son lo mismo
Los ácidos grasos trans son ácidos grasos poliinsaturados (los aceites vegetales, por ejemplo) que han sido modificados químicamente por hidrogenación para convertirse en sólidos y ampliar así su período de conservación. También se conocen con el nombre de ácidos grasos parcialmente hidrogenados.

El proceso de elaboración es repugnante. Implica una presión alta, una temperatura muy elevada, una catalizador metálico y gas hidrogenado. Además, su fabricación incluye por lo general los aceites vegetales de peor calidad. Es asombroso que exista gente que haya podido imaginarse que los ácidos grasos trans eran buenos para el consumo humano.

Para crear confusión, a menudo las grasas saturadas y las grasas trans se agrupan bajo el término genérico de “grasas malas”. Pero, como hemos visto anteriormente, las grasas saturadas son totalmente inofensivas y no tienen nada que ver con las grasas trans.

Las grasas trans son sumamente tóxicas, aumentan la resistencia a la insulina, favorecen la inflamación y aumentan de manera significativa el riesgo de sufrir dolencias graves, como por ejemplo enfermedades cardiovasculares y cáncer. Hoy en día están prohibidas en Europa, pero los aceites hidrogenados sin ácidos grasos trans se siguen comercializando. (22) (23) (24) (25)

Por su salud, consuma mantequilla, carne, aceite de coco y sobre todo aceite de oliva virgen extra, pero evite las grasas trans como si su vida dependiera de ello (¡y de hecho lo hace!).

Mentira nº 6: Los productos bajos en grasa son buenos para la salud
Las empresas industriales del sector agroalimentario se han visto obligadas a eliminar o reducir la parte de grasa de sus productos debido a esas absurdas recomendaciones contra los lípidos.

Pero hay un problema mayor: los alimentos naturales saben peor y tienen una textura horrible cuando se les quita la grasa. La mayoría de los aromas se almacenan en la grasa; de ahí que antiguamente los perfumes se elaborasen con aceite. Y por eso también en los frigoríficos encontramos unos recipientes cerrados para guardar la mantequilla; si dejamos la mantequilla junto a una cebolla o un plátano, tomará su olor.

Para compensar la pérdida de sabor, los fabricantes añaden azúcar a sus productos y, para compensar la falta de textura, utilizan harinas (maicena, por ejemplo), que son también glúcidos (azúcar). Por esta razón, la mayoría de productos “bajos en grasa” son en realidad bombas de glúcidos muy malos para la salud. (26) (27) (28)

Si en una etiqueta lee la palabra “light” o “0% de materia grasa”, es probable que se encuentre entonces azúcares, harinas y varios productos químicos entre los ingredientes. Aun así, las ventas de esta clase de alimentos se han disparado porque los nutricionistas continúan recomendándolos, aunque las alternativas normales, no transformadas, sean mucho mejores para la salud.
Fuentes:
  1. Hite AH, Feinman RD, Guzman GE, Satin M, Schoenfeld PA, Wood RJ. “In the face of contradictory evidence: report of the Dietary Guidelines for Americans Committee”. Nutrition. 2010 Oct;26(10):915-24. doi: 10.1016/j.nut.2010.08.012.
  2. https://www.nhlbi.nih.gov/whi/

    https://www.whi.org/
  3. Howard BV, Manson JE, Stefanick ML, Beresford SA, Frank G, Jones B, Rodabough RJ, Snetselaar L, Thomson C, Tinker L, Vitolins M, Prentice R. “Low-fat dietary pattern and weight change over 7 years: The Women's Health Initiative Dietary Modification Trial”. JAMA. 2006 Jan 4;295(1):39-49.
  4. Barbara V. Howard, PhD; Linda Van Horn, PhD; Judith Hsia, MD; et al. “Low-Fat Dietary Pattern and Risk of Cardiovascular Disease the Women's Health Initiative Randomized Controlled Dietary Modification Trial”. JAMA. February 8, 2006. 295(6):655-666. doi:10.1001/jama.295.6.655.
  5. Beresford SA1, Johnson KC, Ritenbaugh C, Lasser NL, Snetselaar LG, Black HR, Anderson GL, Assaf AR et al. “Low-fat dietary pattern and risk of colorectal cancer: The Women's Health Initiative Randomized Controlled Dietary Modification Trial”. JAMA. 2006 Feb 8;295(6):643-54.
  6. Prentice RL, Caan B, Chlebowski RT, Patterson R, Kuller LH, Ockene JK, Margolis KL, Limacher MC et al. “Low-fat dietary pattern and risk of invasive breast cancer: The Women's Health Initiative Randomized Controlled Dietary Modification Trial”. JAMA. 2006 Feb 8;295(6):629-42.
  7. From the Multiple Risk Factor Intervention Trial Research Group, sponsored by the National Heart, Lung, and Blood Institute, National Institutes of Health, Bethesda, Md. “Multiple Risk Factor Intervention Trial Risk Factor Changes and Mortality Results”. JAMA. September 24,1982. 248(12):1465-1477. doi: 10.1001/jama.1982.03330120023025.
  8. Elizabeth J. Parks, Ronald M. Krauss, Mark P. Christiansen, Richard A. Neese, and Marc K. Hellerstein. “Effects of a low-fat, high-carbohydrate diet on VLDL-triglyceride assembly, production, and clearance”. First published: October 15. 1999.10.1172/JCI6572.
  9. Fernandez ML. “Dietary cholesterol provided by eggs and plasma lipoproteins in healthy populations”. Curr Opin Clin Nutr Metab Care. 2006 Jan;9(1):8-12.
  10. Mutungi G, Waters D, Ratliff J, Puglisi M, Clark RM, Volek JS, Fernandez ML. “Eggs distinctly modulate plasma carotenoid and lipoprotein subclasses in adult men following a carbohydrate-restricted diet”. J Nutr Biochem. 2010 Apr;21(4):261-7. doi: 10.1016/j.jnutbio.2008.12.011. Epub 2009 Apr 14.
  11. Blesso CN, Andersen CJ, Barona J, Volek JS, Fernandez ML. “Whole egg consumption improves lipoprotein profiles and insulin sensitivity to a greater extent than yolk-free egg substitute in individuals with metabolic syndrome”. Metabolism. 2013 Mar;62(3):400-10. doi: 10.1016/j.metabol.2012.08.014. Epub 2012 Sep 27.
  12. Ying Rong, Li Chen, Tingting Zhu et al. “Egg consumption and risk of coronary heart disease and stroke: dose-response meta-analysis of prospective cohort studies”. BMJ 2013; 346: f149. doi: https://doi.org/10.1136/bmj.f149.
  13. Frank B. Hu, MD; Meir J. Stampfer, MD; Eric B. Rimm, ScD et al. “A Prospective Study of Egg Consumption and Risk of Cardiovascular Disease in Men and Women”. JAMA. April 21, 1999;281(15):1387-1394. doi:10.1001/jama.281.15.1387.
  14. “Egg, whole, cooked, hard-boiled”. SELF Nutrition data.
  15. Garry J Handelman, Zachary D Nightingale, Alice H Lichtenstein, Ernst J Schaefer and Jeffrey B Blumberg. “Lutein and zeaxanthin concentrations in plasma after dietary supplementation with egg yolk”. Am J Clin Nutr August 1999. vol. 70 no. 2 247-251.
  16. Helen H Jensen, S Patricia Batres-Marquez, Alicia Carriquiry and Kevin L Schalinske. “Choline in the diets of the US population: NHANES, 2003-2004”. FASEB J. March 2007, 21 (Meeting Abstract Supplement) LB46.
  17. “Raffinage d’huiles végétales”. De Smet Engineers & Contractors.
  18. Lands WE. “Dietary fat and health: the evidence and the politics of prevention: careful use of dietary fats can improve life and prevent disease”. Ann N Y Acad Sci. 2005 Dec; 1055:179-92.
  19. G. A. Rose, W. B. Thomson, and R. T. Williams. “Corn Oil in Treatment of Ischaemic Heart Disease”. Br Med J. 1965 Jun 12; 1(5449): 1531–1533. PMCID: PMC2166702.
  20. George Christakis, MD; Seymour H. Rinzler, MD; Morton Archer, MBA, MPH et al Arthur Kraus, Sc. “Effect of the Anti-Coronary Club Program on Coronary Heart Disease Risk-Factor Status”. JAMA. November 7, 1966;198(6):597-604. doi:10.1001/jama.1966.03110190079022.
  21. J. M. Woodhilla. J. Palmer. Leelarthaepin. McGilchrist. & B. Blacket. “Low Fat, Low Cholesterol Diet in Secondary Prevention of Coronary Heart Disease”. Drugs, Lipid Metabolism, and Atherosclerosis pp 317-330. Springer, Boston, MA. https://doi.org/10.1007/978-1-4684-0967-3_18.
  22. Esther Lopez-Garcia, Matthias B. Schulze, James B. Meigs, JoAnn E. Manson, Nader Rifai, Meir J. Stampfer, Walter C. Willett, and Frank B. Hu. “Consumption of Trans Fatty Acids Is Related to Plasma Biomarkers of Inflammation and Endothelial Dysfunction”. J. Nutr. March 1, 2005. vol. 135 no. 3 562-566.
  23. Kylie Kavanagh, Kate L. Jones, Janet Sawyer, Kathryn Kelley, J. Jeffrey Carr, Janice D. Wagner & Lawrence L. Rudel. “Trans Fat Diet Induces Abdominal Obesity and Changes in Insulin Sensitivity in Monkeys”. First published: July 2007. Full publication history: DOI: 10.1038/oby.2007.200.
  24. Alberto Ascherio, M.D., Dr.P.H.Martijn B. Katan, Ph.D., and Peter L. Zock, Ph.D.Meir J. Stampfer, M.D., Dr.P.H., and Walter C. Willett, M.D., Dr.P.H. “Trans Fatty Acids and Coronary Heart Disease”. N Engl J Med 1999; 340:1994-1998June 24, 1999DOI: 10.1056/NEJM19990624340251.
  25. Frank B. Hu, M.D., Meir J. Stampfer, M.D., JoAnn E. Manson, M.D., Eric Rimm, Sc.D., Graham A. Colditz, M.D., Bernard A. Rosner, Ph.D., Charles H. Hennekens, M.D., and Walter C. Willett, M.D. “Dietary Fat Intake and the Risk of Coronary Heart Disease in Women”. N Engl J Med 1997; 337:1491-1499November 20, 1997DOI: 10.1056/NEJM199711203372102.
  26. Richard J Johnson, Mark S Segal, Yuri Sautin, Takahiko Nakagawa, Daniel I Feig, Duk-Hee Kang, Michael S Gersch, Steven Benner, and Laura G Sánchez-Lozada. “Potential role of sugar (fructose) in the epidemic of hypertension, obesity and the metabolic syndrome, diabetes, kidney disease, and cardiovascular disease”. Am J Clin Nutr October 2007. vol. 86 no. 4 899-906.
  27. Kimber L. Stanhope, Jean Marc Schwarz, Nancy L. Keim, Steven C. Griffen, Andrew A. Bremer, James L. Graham, Bonnie Hatcher et al. “Consuming fructose-sweetened, not glucose-sweetened, beverages increases visceral adiposity and lipids and decreases insulin sensitivity in overweight/obese humans”. J Clin Invest. 2009 May 1; 119(5): 1322-1334. Published online 2009 Apr 20. Doi: 10.1172/JCI37385. PMCID: PMC2673878.
  28. Stanhope KL1, Schwarz JM, Havel PJ. “Adverse metabolic effects of dietary fructose: results from the recent epidemiological, clinical, and mechanistic studies. Curr Opin Lipidol”. 2013 Jun;24(3):198-206. doi: 10.1097/MOL.0b013e3283613bca.


miércoles, 5 de junio de 2013

Entrena tu cuerpo por Dentro, Obtén resultados Fuera (Consideraciones inmunológicas)

Hola Amigos, hoy os quiero llamar la atención sobre un      aspecto de la actividad en la que muchas veces no pensamos y que por ello mismo olvidamos.

Generalmente prestamos nuestra atención a la actividad muscular (externa), marcamos nuestros objetivos en función de las pruebas, las competiciones y los resultados que queremos conseguir. 
Esto valido para la mayoría de los practicantes no solo del ciclismo en sus diversas modalidades, también de los deportes de resistencia en general. Sirve para veteranos como para los que están en su punto álgido del potencial de actividad,  así como para noveles que están comenzando su andadura en estos deportes.

Quizás y solo quizás (es cuestión de ponerse a pensar en ello), puede que estemos errando en los objetivos, pues entiendo que para la mayoría de nosotros el objetivo debería ser otorgarnos una vida más saludable, con mayor nivel de vitalidad, frenando (en la medida que se pueda) el deterioro producido por el envejecimiento, y persiguiendo un nivel de felicidad y paz interior mas plena.

Sugiero que el enfoque que nos lleve a hacer este tipo de deportes puede ser otro, anteponiendo nuestro bienestar a nuestros resultados o si acaso sabiendo que a veces la obtención de resultados deportivos no es sinónimo de beneficio físico-psíquico. 

Como te digo lo que pretendo es que te pares un momento a reflexionar, sobre todo si sientes que sufres más de lo recomendable como bueno




viernes, 12 de abril de 2013

Hola amigos, hacía ya tiempo que no atendía  a la actualización del blog. Pero como entiendo que este es un medio muy interesante para la divulgación de los conocimientos que necesitamos para poder afrontar nuestra vida con "conocimiento de causa" (sin pretender ser maestro ni director de nada ni de nadie), simplemente como transmisor de informaciones  y experiencias del conocimiento colectivo que las personas que formamos parte de esta especie tenemos. 
"Lo que sabemos no es nada comparado con lo que desconocemos", como siempre mi intención es que lo que a nivel individual desconocemos no sea por falta de transmisión.
Hoy os quiero hablar de la  Adrenalina, la Serotonina  y las Endorfinas y que papel juegan en nuestra percepción que tenemos del placer y la felicidad. 
Este es un artículo que publique en la revista on-line Planeta MTB.es, esta orientado a la actividad del mountain bike, pero lo puedes extrapolar a tu vida cotidiana pues los mecanismos que te generan esas percepciones de placer y felicidad son los mismos. Gracias por seguir leyendo estas modestas aportaciones.










jueves, 21 de marzo de 2013

He tenido un poco descuidado el blog y quiero volver, a retomar esta plataforma para, modestamente hacer mi aportación al conocimiento popular de las cuestiones que no solo nos preocupan como deportistas sino como miembros de la especie humana. Si de todo esto que escribo sacas algo de provecho que pueda hacer que tu vida sea un poco mejor, me doy por satisfecho.
Hoy os hablo de la relación de las hormonas del estrés y de la felicidad con el deporte. Si lees entre lineas veras lo que lo puedes aplicar a todas tus actividades.   

martes, 16 de octubre de 2012

Diferencias de género en la fisiología del ciclismo

Rompiendo la costumbre de este blog en el que os hablo de forma generalista de nuestra fisiología, de como mejorar el rendimiento, de informaciones que a todo el mundo le puedan servir para hacer de nuestro deporte y nuestra vida un estar más satisfactorio, enriquecedor y placentero, hoy quiero hacer mención especial a las mujeres (cada vez más) que se suman a la actividad deportiva.

Intentar entender la diferencia entre hombres y mujeres nos va a permitir a los hombres comprenderos mejor, y a vosotras saber el porque "eres como eres".

Para aquellas mujeres que quieren rendir y "competir" con los hombres, que sepan que a igualdad de condiciones nunca lo conseguirán. 


Para aquellas mujeres que se sienten débiles por su condición femenina que sepan que tienen dentro más de lo que se imaginan.


Diferencias de




















miércoles, 19 de septiembre de 2012

Operación Lince, consideraciones para conservar la vista.

Hola amigos, hoy quiero ofreceros información de como cuidar el sentido de la vista de la que tanto disfrutamos los que nos dedicamos a la bicicleta o a la montaña o al ski o windsurf o al...

Nos ponemos gafas de sol casi todos los días, sigo observando como se compran gafas de sol en mercadillos y bazares de dudosa calidad y como consecuencia de ello de la nula capacidad de las lentes  para  proteger los ojos de los rayos solares

Aquí te expongo el porque de esa necesidad de protegernos y de como lo podemos hacer de manera eficiente.

Sabes que mi empeño en este Blog es ofrecer información de forma sencilla, entendible pero con fidelidad y rigor.

Es un artículo que en esta epoca del año, en la que el sol baja su intensidad es cuando creo que se hace mas necesrio recordarlo, pues aun cuando el sol no brille en su pleno apojeo, los rayos que emite y que no ves son incluso mas perjudiciales (lo que no se ve no existe) por la relajación que hacemos de los habitos de protección.


lunes, 16 de julio de 2012

El Equilibrio, la clave de la vida

Para terminar con esta explicación sobre la grasas que os he ofrecido en estas últimas entradas, quiero que entendáis con detalle que son los Ecosanoides y la importancia que tienen como hormonas que son y como afectan a los diferentes sistemas de nuestro organismo.

No obstante te propongo que le des perspectiva a este asunto, después de leer este artículo, mira dos entradas más abajo, y lee de tirón los tres artículos, veras como todo cobra sentido.

Comprenderás que las únicas dietas que funcionan (para todo) son
aquellas en las que elijes los alimentos en base a tu conocimiento.

Hay muchas cosas que nosotros como "profanos" puede que no comprendamos, pero que tienen su lógica y que poco a poco los científicos van demostrando.

Como todos sabéis la investigación requiere dinero, en este sentido decir que hay muchas cosas que no están demostradas "científicamente" no porque no existan los medios para ello, sino porque no existe financiación para tal uso.  

domingo, 24 de junio de 2012

Las grasas para una vida mejor

En estos momentos en el que el verano comienza a "apretar" es el momento de replantearnos nuestra alimentación.
Son épocas en la que la cocina de "groumet" esta de moda y donde los cocineros están protagonizando toda una etapa cultural.

No todo es lo que parece, nuestra imaginación no siempre está en concordancia con lo que científicamente se conoce como saludable y sostenible.

Quiero seguir haciendo incapie en el conocimiento de las grasas.
Mi objetivo es que conozcas como actúan las diferentes grasas en el interior de nuestro organismo, quiero que comprendas que lejos de dejar de consumir grasas tienes que saber elegir cuales de ellas consumes.

Creo que después de leer este artículo puede hacer que  cambies tu forma de ver la grasa como el enemigo a repudiar. 

A mis pacientes siempre les digo tienes que hacer de la alimentación un amigo, un aliado no como tu enemigo.

Usa la grasa para mejorar tu vida.  

jueves, 7 de junio de 2012

Las Grasas, como y cuales tomarlas

Llegada la "operación Bikini" en la que nos entra la necesidad de apuntarnos al tren de lo lighit, algunos incluso a dejar de comer o a comer solo ensaladitas, otros con cierta desesperación apuntarse al gimnasio sabiendo que lo hemos intentado año tras año y que nunca nos ha dado resultado pero con la esperanza de que esta vez va a ser diferente, pensando en lucir body en el verano.

Quiero explicaros algo, no se quien dijo, que "los grandes resultados rara vez se consiguen con grandes esfuerzos puntuales, casi siempre son la sucesión de pequeños esfuerzos mantenidos en el tiempo".

Es por ello que hoy quiero que comprendáis lo que son las grasas, cuales debemos comer y cuales no, como debemos comerlas y si es posible aminorar la demonización que esta sociedad "moderna" ha hecho de las grasas.
Puede que lo que vas a leer te sorprenda, pero todo lo que te digo aquí esta comprobado científicamente, quiero decir que no es una opinión, es un hecho.

Te suena eso de "que tu medicamento sea tu alimento", aquí vas a poder comprender esta máxima hipocrática.